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The Weeknd lleva su universo de "After Hours til Dawn" al Estadi Olímpic de Barcelona

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Espectacular concierto lleno de fuego, pirotecnia y fuegos artificiales

El escenario del Estado Olimpio durante el concierto / Foto: AcrualityFM

he Weeknd volvió a demostrar en Barcelona por qué se ha convertido en uno de los grandes nombres del pop mundial. El Estadi Olímpic se transformó en un escenario gigantesco donde Abel Tesfaye mezcló oscuridad, electrónica, nostalgia y grandes dosis de espectáculo durante una noche que recorrió buena parte de su trayectoria.

Desde el comienzo, con Baptized in Fear, Open Hearts y Wake Me Up, el concierto dejó claro que no iba a ser simplemente un desfile de éxitos. La puesta en escena, las luces y las transiciones entre canciones construyeron una experiencia casi cinematográfica, mientras el artista alternaba sus composiciones más recientes con temas ya imprescindibles de su repertorio.

La intensidad fue creciendo con After Hours, Starboy, Heartless y The Hills, canciones que hicieron vibrar a todo el Olímpic. También hubo espacio para el lado más bailable y electrónico de The Weeknd, con momentos especialmente explosivos como Take My Breath, Sacrifice o Can't Feel My Face. El repertorio permitió así viajar entre diferentes etapas de su carrera sin que el espectáculo perdiera ritmo.

Uno de los cambios más celebrados llegó con el paso por el B-Stage. Allí, más cerca del público, Tesfaye rebajó la intensidad para recuperar algunas de sus canciones más emocionales, entre ellas Die for You y Wicked Games. Fue uno de los momentos más íntimos de una noche dominada por una producción de enormes dimensiones.

Pero si hubo un instante capaz de convertir el estadio en una auténtica pista de baile fue Blinding Lights. El himno sonó acompañado de una espectacular puesta en escena y miles de voces cantando al unísono. Después, el concierto encaró su recta final recuperando parte del tono más oscuro y nostálgico del artista. 

Y cuando parecía que la noche llegaba a su fin, The Weeknd todavía tenía una última carta. House of Balloons conectó el espectáculo con sus primeros años y recordó al público de dónde viene buena parte de su identidad artística. El cierre llegó con Moth to a Flame, poniendo el punto final a un concierto construido como un viaje por el universo de Abel Tesfaye. 

El público de Barcelona salió del Estadio después de una noche de más de cuarenta canciones y segmentos, grandes éxitos, sorpresas y una producción espectacular. The Weeknd no necesitó limitarse a repasar su carrera: consiguió convertirla en una historia que el público pudo bailar, cantar y, durante unas horas, vivir desde dentro.