El trío madrileño presenta "Un golpe de suerte", su disco más ambicioso hasta la fecha, y reflexiona sobre el directo, la ambición y el momento vital de la banda

La Paloma
Hay golpes de suerte… y luego está Un golpe de suerte. El segundo álbum de La Paloma no suena a casualidad, sino a confirmación. Nico, Lucas y Juan firman su trabajo más ambicioso hasta la fecha, un disco que amplifica todo lo que ya los había situado en el radar del nuevo rock en castellano y que los coloca, definitivamente, en la punta de lanza de una generación que busca canciones honestas, directas y sin etiquetas.
Tras el EP ya mítico Una idea, pero es triste (2021) y el debut Todavía no (2023), el trío madrileño vuelve con un elepé que suena más grande, más consciente y más libre. “Esta vez hemos sido más conscientes de lo que significa grabar un disco. No le hemos tenido miedo a la producción y eso nos ha permitido ser aún más nosotros mismos”, explican.
Un disco que cobra sentido en directo
La gira de presentación de Un golpe de suerte acaba prácticamente de arrancar, pero ya deja claro que estas canciones estaban pidiendo escenario. “Hasta que no te pones a tocar, el disco no empieza a rodar del todo”, reconocen. “Cuando lo llevas a los sitios y empiezas a defender la propuesta como tiene que ser —para nosotros, en directo—, todo empieza a encajar”.
El arranque no ha podido ser mejor: sold out en Madrid, rodeados de familia y amigos. “Empezar así da una ilusión que flipas”, cuentan. Un impulso emocional que refuerza la sensación de estar ante un proyecto que no ha dejado de crecer desde sus inicios.
De Tetuán al nombre de la banda
El nombre del grupo también habla de arraigo. La Paloma toma su identidad de una de las patronas de Madrid, muy presente en Tetuán, el barrio donde viven y donde tienen su local de ensayo. “Fue uno de los primeros nombres que se pusieron sobre la mesa y encajó al momento”, recuerdan. Como muchas cosas en la banda, surgió de forma natural.
Ese mismo espíritu fue el que los unió. No se conocían previamente, pero sí compartían una urgencia común: hacer música. “Las ganas eran tan fuertes que nos acabaron uniendo. El camino —o el destino— nos puso en el mismo sitio”, dicen entre risas.
Un golpe de suerte: título, concepto y realidad
El título del disco llevaba tiempo rondándoles la cabeza. Aunque podría interpretarse como una lectura literal de su momento actual, el grupo se encarga de matizarlo: “No creemos que sacar este disco sea un golpe de suerte. Hay mucho trabajo detrás, mucho esfuerzo, muchos meses”.
El concepto funciona más como un marco emocional. “La suerte está en todo lo que nos rodea. Queríamos quitarle hierro, no hacer algo excesivamente solemne o pretencioso. Y nos encajaba como anillo al dedo”.
Musicalmente, el álbum despliega una colección de canciones tan potentes como melódicas, sin perder la intensidad que caracteriza a La Paloma. Desde la fragilidad que se transforma en afirmación de Intacto (“sigo agotado, pero sigo entero”), pasando por la producción contemporánea y onírica de Si no me muevo, hasta la electricidad guitarrera de Sé lo que quiero, uno de los himnos inmediatos del disco.
“Decir ‘sé lo que quiero’ es una forma de decírselo al mundo”, apuntan. “Tenemos ambición y no tenemos que pedir perdón por ello”.
Canciones que mutan (y viven) sobre el escenario
Aunque el directo es una de las partes que más disfrutan, La Paloma no compone pensando exclusivamente en él. “Si fuéramos un grupo de directo, habríamos grabado en directo”, explican. “Nos metimos en el estudio a rompernos la cabeza para intentar poner la mejor versión de nosotros mismos en cada canción”.
Aun así, reconocen que algunas piezas crecen sobre el escenario. Sé lo que quiero, por ejemplo, se ha convertido en una de las favoritas precisamente por su respuesta en vivo. Otras, como Elegante, destacan por haberles permitido salirse de sus propios esquemas.
Influencias y referentes
Las influencias del grupo son tan amplias como a veces inconscientes. Desde Sonic Youth o Tom Petty hasta Manolo García. “Nadie parte de cero a la hora de hacer nada artístico”, reflexionan. “Hay cosas que llevas dentro desde que has nacido y acaban saliendo en la música, quieras o no”.
Para quienes estén empezando un proyecto musical, su consejo es claro: tener claro el porqué. “Es totalmente legítimo tener un grupo como hobby. Pero hay que saber por qué lo haces, a dónde quieres llegar y dedicarle el esfuerzo justo para no quemarte. Y, sobre todo, disfrutarlo”.
Estudio y directo: los dos refugios
Si tuvieran que elegir, lo tienen claro. “Las dos fases más guays son hacer el disco y tocar en directo”, coinciden. Ambas comparten algo esencial: la concentración absoluta. “Son de las pocas veces en la vida en las que te olvidas de todo lo demás y estás completamente centrado, siendo tú mismo”.
Y si todavía no has visto a La Paloma en directo, lo dicen sin rodeos: hay que hacerlo. “Las canciones vuelven a su forma original sobre el escenario. Ahí todo encaja y todo tiene sentido”.
Con Un golpe de suerte, La Paloma no solo confirma su momento: lo expande. Un disco que suena a presente, pero también a futuro, y que consolida al trío como una de las voces más claras y honestas del rock estatal actual.
